Dormir a saltos
Soñar despierto
Atravesar paredes
Deslizar caricias con ungüento
Simplificar complejidad y templar el nervio
Adoptar las medidas necesarias
Sobreponerse a las pasiones
Azotar al desierto con acierto
Esculpir la partida, rezar al viento, decir al hijo:
«Si no existieras, ya estaría muerto. Pero no en vida, sino en cierto. Ahora debo ceder ante mi extravagante desconcierto, con la secreta esperanza de entender, en alguna medida, al niño bobo que me habita dentro».
